En retrospectiva
Entidad socia / Structure partenaire / Entidade parceira
Coopérative Tiers-Lieux
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En retrospectiva
Subtítulo - Sous-titre - Subtítulo
Origenes de reflexión sobre los terceros lugares agroalimentarios
Fecha de publicación / Date de publication / Data de publicação
26.02.2026
Texto del artículo / Texte de l'article / Texto do artigo
El aumento de la precariedad alimentaria, la inflación de los productos de primera necesidad y la crisis del mundo agrícola sitúan la alimentación en el centro de las preocupaciones de las políticas públicas, pero también de los ciudadanos. Desde hace varios años, los terceros lugares se han apropiado de los retos agrícolas y alimentarios. Estas reflexiones son compartidas por numerosas estructuras, observadas, analizadas, visibilizadas y apoyadas, entre otros, por FAB'LIM y la Cooperativa Tiers-Lieux.
FAB'LIM, en colaboración con el INRAE, la Cooperativa Tiers-Lieux, la DRAAF Occitanie y la Cátedra AgroSYS del Instituto Agro, realizó en 2020 un primer trabajo de recopilación de los terceros lugares alimentarios en Francia. Se identificaron 125 lugares, denominados inicialmente «terceros lugares agroecológicos y alimentarios» y posteriormente «terceros lugares alimentarios», en toda Francia. Entre ellos, se realizaron entrevistas a unos quince para proporcionar una primera tipología de lo que es un tercer lugar alimentario e iniciar una reflexión sobre la contribución de los terceros lugares a los retos alimentarios y agroecológicos de su territorio.
En 2022, la Cooperativa Tiers-Lieux publica su primer panorama de los terceros lugares alimentarios. Este enfoque forma parte de una reflexión iniciada en 2019, cuyo objetivo es catalogar y documentar el auge de los terceros lugares que invierten en los campos agrícola y alimentario, iniciativas que aún son poco visibles. Este trabajo destaca 42 terceros lugares que se reconocen como alimentarios y que tienen en común la voluntad de trabajar por la justicia alimentaria y fomentar la autonomía alimentaria de los territorios.
Un segundo panorama, en 2024, permitió afinar la visión de lo que son los terceros lugares alimentarios. En los relatos y presentaciones, el primer punto que se destaca es la diversidad de actividades: producción agrícola, cocinas compartidas, comedores solidarios, huertos compartidos, tiendas de comestibles solidarias, mercados o incluso espacios de trabajo y animación cuyo objetivo es sensibilizar a los ciudadanos sobre la alimentación sostenible. Esta diversidad de actividades es una ventaja de los terceros lugares alimentarios, que demuestra su capacidad para adaptarse a las necesidades locales. Por lo tanto, es difícil encontrar una definición común, lo que plantea numerosas preguntas sobre qué es un tercer lugar alimentario.
¿Puede un tercer lugar considerarse «alimentario» si no produce alimentos? ¿Se puede considerar alimentario un tercer lugar en un entorno urbano?
El proyecto ATLAS se inscribe en la continuidad de estos trabajos, y uno de sus objetivos es caracterizar lo que es un tercer lugar alimentario con nuestros vecinos europeos de España y Portugal. Se trata de construir un enfoque colectivo de comprensión, a partir de las prácticas y realidades sobre el terreno. Al conocer los terceros lugares que se definen como alimentarios, podrán surgir principios, lógicas y dinámicas comunes. El objetivo es abrir la reflexión y proponer un marco de lectura compartido. En esta perspectiva, no se trata de excluir los lugares que no cumplen tal criterio o que no están situados en tal tipo de territorio, sino de comprender mejor el enfoque alimentario en los terceros lugares.
Este enfoque se inscribe en una lógica distinta a la de una etiqueta, a imagen de los Proyectos Alimentarios Territoriales (PAT), que a menudo se basan en criterios formalizados y modelos preestablecidos. Los miembros de ATLAS reclaman el reconocimiento de un enfoque atento a la diversidad de situaciones, más que el cumplimiento de un pliego de condiciones. En este sentido, los terceros lugares alimentarios aparecen menos como un modelo estandarizado que como un campo de experimentación, que permite explorar las formas en que los terceros lugares pueden construir respuestas al sistema alimentario y participar en la revitalización de territorios comprometidos con una reflexión sobre las prácticas y los modelos alimentarios.
Autor : Yohan TARIS, Responsable proyectos terceros lugares agroalimentarios
Revisión : Mélissa GENTILE, Responsable del laboratorio de inovación social
Traducción : Laurie GRÉGOIRE, Responsable comunicación
FAB'LIM, en colaboración con el INRAE, la Cooperativa Tiers-Lieux, la DRAAF Occitanie y la Cátedra AgroSYS del Instituto Agro, realizó en 2020 un primer trabajo de recopilación de los terceros lugares alimentarios en Francia. Se identificaron 125 lugares, denominados inicialmente «terceros lugares agroecológicos y alimentarios» y posteriormente «terceros lugares alimentarios», en toda Francia. Entre ellos, se realizaron entrevistas a unos quince para proporcionar una primera tipología de lo que es un tercer lugar alimentario e iniciar una reflexión sobre la contribución de los terceros lugares a los retos alimentarios y agroecológicos de su territorio.
En 2022, la Cooperativa Tiers-Lieux publica su primer panorama de los terceros lugares alimentarios. Este enfoque forma parte de una reflexión iniciada en 2019, cuyo objetivo es catalogar y documentar el auge de los terceros lugares que invierten en los campos agrícola y alimentario, iniciativas que aún son poco visibles. Este trabajo destaca 42 terceros lugares que se reconocen como alimentarios y que tienen en común la voluntad de trabajar por la justicia alimentaria y fomentar la autonomía alimentaria de los territorios.
Un segundo panorama, en 2024, permitió afinar la visión de lo que son los terceros lugares alimentarios. En los relatos y presentaciones, el primer punto que se destaca es la diversidad de actividades: producción agrícola, cocinas compartidas, comedores solidarios, huertos compartidos, tiendas de comestibles solidarias, mercados o incluso espacios de trabajo y animación cuyo objetivo es sensibilizar a los ciudadanos sobre la alimentación sostenible. Esta diversidad de actividades es una ventaja de los terceros lugares alimentarios, que demuestra su capacidad para adaptarse a las necesidades locales. Por lo tanto, es difícil encontrar una definición común, lo que plantea numerosas preguntas sobre qué es un tercer lugar alimentario.
¿Puede un tercer lugar considerarse «alimentario» si no produce alimentos? ¿Se puede considerar alimentario un tercer lugar en un entorno urbano?
El proyecto ATLAS se inscribe en la continuidad de estos trabajos, y uno de sus objetivos es caracterizar lo que es un tercer lugar alimentario con nuestros vecinos europeos de España y Portugal. Se trata de construir un enfoque colectivo de comprensión, a partir de las prácticas y realidades sobre el terreno. Al conocer los terceros lugares que se definen como alimentarios, podrán surgir principios, lógicas y dinámicas comunes. El objetivo es abrir la reflexión y proponer un marco de lectura compartido. En esta perspectiva, no se trata de excluir los lugares que no cumplen tal criterio o que no están situados en tal tipo de territorio, sino de comprender mejor el enfoque alimentario en los terceros lugares.
Este enfoque se inscribe en una lógica distinta a la de una etiqueta, a imagen de los Proyectos Alimentarios Territoriales (PAT), que a menudo se basan en criterios formalizados y modelos preestablecidos. Los miembros de ATLAS reclaman el reconocimiento de un enfoque atento a la diversidad de situaciones, más que el cumplimiento de un pliego de condiciones. En este sentido, los terceros lugares alimentarios aparecen menos como un modelo estandarizado que como un campo de experimentación, que permite explorar las formas en que los terceros lugares pueden construir respuestas al sistema alimentario y participar en la revitalización de territorios comprometidos con una reflexión sobre las prácticas y los modelos alimentarios.
Autor : Yohan TARIS, Responsable proyectos terceros lugares agroalimentarios
Revisión : Mélissa GENTILE, Responsable del laboratorio de inovación social
Traducción : Laurie GRÉGOIRE, Responsable comunicación
Características / Caractéristiques / Características
Idioma - Langue - Lingua
- Español
Grupo de tarea a la que se refere el artículo / Groupe de tâche auquel se réfère l'article / Grupo de tarefas ao qual o artigo se refere
GT1 Estado del arte / Etat de l'art / Estado da arte
Temática / Thématique / Tema
Tipología de las inicitativas / Typologie des initiatives / Tipologia das iniciativas
Recensement participatif et cartographie territoriale
Entidad socia / Structure partenaire / Entidade parceira
Instituto de Economía, Geografía y Demografía / Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Contenido del artículo - Contenu de l'article - Conteúdo do artigo
Recensement participatif et cartographie territoriale
Subtítulo - Sous-titre - Subtítulo
Premiers pas, réactions des initiatives et difficultés.
Fecha de publicación / Date de publication / Data de publicação
17.03.2026
Texto del artículo / Texte de l'article / Texto do artigo
Dans de nombreuses régions du sud de l'Europe, il se passe quelque chose d'intéressant. Dans d’anciennes fermes, dans de petits villages, au sein de coopératives rurales, dans des espaces partagés de transformation alimentaire ou dans des potagers communautaires, apparaissent des projets qui mêlent agriculture, innovation sociale, apprentissage et vie en communauté. Ce sont des initiatives qui ne rentrent pas tout à fait dans les catégories traditionnelles : ce ne sont pas seulement des exploitations agricoles, ni uniquement des centres sociaux, ni de simples espaces de formation. Ce sont des lieux hybrides, vivants, où produire de la nourriture signifie aussi créer une communauté.
Pour commencer à mieux comprendre cette réalité émergente, le projet Interreg Sudoe ATLAS a lancé une nouvelle initiative : un recensement participatif des tiers-lieux agroalimentaires. Il invite toutes les initiatives sociales liées à l’agroécologie et à l’alimentation durable à se faire connaître et à faire partie d’une carte commune des expériences.
L’idée est simple mais ambitieuse. Dans de nombreux territoires, ces initiatives existent, fonctionnent et ont un impact local, mais elles agissent souvent de manière dispersée, sans savoir que dans d’autres régions, des projets très similaires sont confrontés aux mêmes défis. Le recensement vise justement à rendre visible ce réseau qui existe déjà, même s’il n’a pas toujours conscience de lui-même.
L'un des principaux objectifs du projet ATLAS est d'identifier et de cartographier ces initiatives afin d'élaborer la première typologie transnationale des « tiers-lieux » agroalimentaires. Ce travail permettra de mieux comprendre quelles formes prennent ces espaces, comment ils s'organisent et quel rôle ils jouent dans la transition vers des systèmes alimentaires plus durables. De plus, ces connaissances peuvent servir de base pour orienter les futures politiques publiques et les programmes de soutien qui aideront ces projets à voir le jour, à se développer et à se consolider.
Mais le recensement n’est pas seulement un outil de recherche. Il peut également devenir une opportunité pour les initiatives participantes elles-mêmes. En s’inscrivant, chaque projet peut se faire connaître au-delà de son environnement immédiat, entrer en contact avec des expériences similaires et découvrir qu’il fait partie d’un mouvement beaucoup plus large d’innovation territoriale.
Le questionnaire recueille des informations de base — telles que la localisation, la forme juridique, les coordonnées ou le site web —, mais pose également des questions qui aident à mieux comprendre la vie interne de ces espaces : quels sont leurs objectifs, quels défis sociaux cherchent-ils à relever, quelles activités développent-ils ou comment s’organisent les formes de participation au sein du projet.
Les premières réponses au recensement laissent déjà entrevoir des perspectives prometteuses. Dans tous les pays participant au projet, l'appel à participation a reçu un accueil favorable. Parallèlement, certaines différences intéressantes commencent à apparaître entre les territoires.
En France, par exemple, le concept de « tiers-lieu » est beaucoup plus répandu. Depuis des années, il existe des politiques publiques et des programmes spécifiques qui encouragent ces espaces, ce qui fait que de nombreuses initiatives s’identifient à ce modèle et participent activement aux réseaux et aux processus de cartographie.
En Espagne et au Portugal, en revanche, la situation est différente. Le terme « tiers-lieu » est encore peu connu et les politiques publiques soutenant ce type de projets sont rares, voire pratiquement inexistantes. De plus, de nombreuses initiatives fonctionnent avec des ressources très limitées : des équipes réduites, des structures fragiles et peu de temps à consacrer aux processus de visibilité ou de diffusion.
Et pourtant, c’est précisément pour cette raison que le recensement peut jouer un rôle particulièrement important. Chaque nouvelle initiative identifiée contribue à dresser une carte plus complète de l’innovation sociale liée à l’agroécologie et à l’alimentation durable dans l’espace Sudoe.
Plus qu'un simple recensement, cette enquête marque le début d'un projet plus vaste : une manière de reconnaître que, dans de nombreux endroits, des espaces sont déjà en train de voir le jour où produire de la nourriture signifie aussi renforcer les communautés, partager des connaissances et ouvrir de nouvelles perspectives pour les territoires. Une carte qui ne se contente pas de décrire ce qui existe, mais qui aide aussi à imaginer ce qui peut encore se développer.
Pour commencer à mieux comprendre cette réalité émergente, le projet Interreg Sudoe ATLAS a lancé une nouvelle initiative : un recensement participatif des tiers-lieux agroalimentaires. Il invite toutes les initiatives sociales liées à l’agroécologie et à l’alimentation durable à se faire connaître et à faire partie d’une carte commune des expériences.
L’idée est simple mais ambitieuse. Dans de nombreux territoires, ces initiatives existent, fonctionnent et ont un impact local, mais elles agissent souvent de manière dispersée, sans savoir que dans d’autres régions, des projets très similaires sont confrontés aux mêmes défis. Le recensement vise justement à rendre visible ce réseau qui existe déjà, même s’il n’a pas toujours conscience de lui-même.
L'un des principaux objectifs du projet ATLAS est d'identifier et de cartographier ces initiatives afin d'élaborer la première typologie transnationale des « tiers-lieux » agroalimentaires. Ce travail permettra de mieux comprendre quelles formes prennent ces espaces, comment ils s'organisent et quel rôle ils jouent dans la transition vers des systèmes alimentaires plus durables. De plus, ces connaissances peuvent servir de base pour orienter les futures politiques publiques et les programmes de soutien qui aideront ces projets à voir le jour, à se développer et à se consolider.
Mais le recensement n’est pas seulement un outil de recherche. Il peut également devenir une opportunité pour les initiatives participantes elles-mêmes. En s’inscrivant, chaque projet peut se faire connaître au-delà de son environnement immédiat, entrer en contact avec des expériences similaires et découvrir qu’il fait partie d’un mouvement beaucoup plus large d’innovation territoriale.
Le questionnaire recueille des informations de base — telles que la localisation, la forme juridique, les coordonnées ou le site web —, mais pose également des questions qui aident à mieux comprendre la vie interne de ces espaces : quels sont leurs objectifs, quels défis sociaux cherchent-ils à relever, quelles activités développent-ils ou comment s’organisent les formes de participation au sein du projet.
Les premières réponses au recensement laissent déjà entrevoir des perspectives prometteuses. Dans tous les pays participant au projet, l'appel à participation a reçu un accueil favorable. Parallèlement, certaines différences intéressantes commencent à apparaître entre les territoires.
En France, par exemple, le concept de « tiers-lieu » est beaucoup plus répandu. Depuis des années, il existe des politiques publiques et des programmes spécifiques qui encouragent ces espaces, ce qui fait que de nombreuses initiatives s’identifient à ce modèle et participent activement aux réseaux et aux processus de cartographie.
En Espagne et au Portugal, en revanche, la situation est différente. Le terme « tiers-lieu » est encore peu connu et les politiques publiques soutenant ce type de projets sont rares, voire pratiquement inexistantes. De plus, de nombreuses initiatives fonctionnent avec des ressources très limitées : des équipes réduites, des structures fragiles et peu de temps à consacrer aux processus de visibilité ou de diffusion.
Et pourtant, c’est précisément pour cette raison que le recensement peut jouer un rôle particulièrement important. Chaque nouvelle initiative identifiée contribue à dresser une carte plus complète de l’innovation sociale liée à l’agroécologie et à l’alimentation durable dans l’espace Sudoe.
Plus qu'un simple recensement, cette enquête marque le début d'un projet plus vaste : une manière de reconnaître que, dans de nombreux endroits, des espaces sont déjà en train de voir le jour où produire de la nourriture signifie aussi renforcer les communautés, partager des connaissances et ouvrir de nouvelles perspectives pour les territoires. Une carte qui ne se contente pas de décrire ce qui existe, mais qui aide aussi à imaginer ce qui peut encore se développer.
Características / Caractéristiques / Características
Idioma - Langue - Lingua
- Français
Grupo de tarea a la que se refere el artículo / Groupe de tâche auquel se réfère l'article / Grupo de tarefas ao qual o artigo se refere
GT1 Estado del arte / Etat de l'art / Estado da arte
Temática / Thématique / Tema
Censo participativo de los terceros lugares agroalimentarios / Recensement participatif des tiers-lieux agroalimentaires / Recenseamento participativo dos terceiros lugares agroalimentares
De los terceros lugares a los terceros lugares agroalimentarios
Entidad socia / Structure partenaire / Entidade parceira
Région Nouvelle-Aquitaine
Contenido del artículo - Contenu de l'article - Conteúdo do artigo
De los terceros lugares a los terceros lugares agroalimentarios
Subtítulo - Sous-titre - Subtítulo
Génesis y evolución de una política pública en Nueva Aquitania
Fecha de publicación / Date de publication / Data de publicação
17.03.2026
Texto del artículo / Texte de l'article / Texto do artigo
De los 10 que había en 2011, los «terceros lugares» de Nueva Aquitania son hoy más de 200 repartidos por todo el territorio, en su mayoría en zonas rurales. Este resultado singular es fruto de una política emprendida por la Región desde hace varios años y que le permite alcanzar una red territorial única: más del doble de la media nacional (fuente: France Tiers-Lieux).
¿Por qué se implica tanto la Región en los terceros lugares?
Por su naturaleza híbrida, los terceros lugares responden a necesidades insatisfechas: espacios de trabajo compartidos abiertos a todos (más necesarios que nunca con el desarrollo masivo del teletrabajo y el reto de la relocalización de la producción), pero también lugares de inclusión digital, de programación cultural, de formación, de acompañamiento de proyectos, de cafés asociativos, de huertos compartidos… Impulsados por colectivos ciudadanos, son lugares donde nos reunimos, hablamos, intercambiamos ideas y nos formamos.
En los últimos años, estos nuevos espacios de trabajo han experimentado una transformación gradual. De hecho, aunque en un principio estaban destinados principalmente a ofrecer espacios de coworking para el sector terciario, con el tiempo se han convertido en mucho más que simples oficinas compartidas. La relación con el trabajo ha evolucionado, en particular con el creciente deseo de una mayor autonomía, sin estar aislado, sino conectado a una red profesional para compartir recursos y competencias. Este cambio se ha extendido progresivamente al sector secundario (producción, artesanía, artesanía artística), pero también al sector primario (agricultura).
¿Qué son los «terceros lugares alimentarios» y a qué retos dan respuesta?
En una región fuertemente marcada por su identidad agrícola y gastronómica como Nueva Aquitania, los terceros lugares alimentarios tienen una gran repercusión. Contribuyen a dar respuesta a varios retos importantes: el relevo generacional en el sector agrícola, la relocalización de las cadenas alimentarias, el desarrollo de los circuitos cortos o el acceso de toda la población a una alimentación de calidad.
Los terceros lugares alimentarios constituyen también espacios de experimentación colectiva. Permiten reunir a agricultores, artesanos, habitantes, asociaciones y colectividades en torno a proyectos comunes relacionados con la alimentación y la agricultura. Al articular producción, transformación, distribución y sensibilización, estos lugares participan en la construcción de sistemas alimentarios territorializados más sostenibles.
En particular, pueden desempeñar un papel en:
el acompañamiento de nuevos agricultores mediante dispositivos de prueba o de instalación progresiva;
la puesta en común de tierras agrícolas y de equipos de transformación (laboratorios, fábricas de conservas, cocinas profesionales);
el desarrollo de proyectos colectivos que favorezcan los circuitos cortos;
la educación en alimentación sostenible y la sensibilización de los habitantes.
Desde hace algunos años, estos espacios se han consolidado como infraestructuras de cooperación territorial. Su capacidad para combinar actividades económicas, sociales, culturales y medioambientales los convierte en herramientas especialmente adecuadas para responder a los retos actuales de los territorios. En Nueva Aquitania, el auge de los terceros lugares alimentarios ilustra esta evolución. Al reinventar los vínculos entre la agricultura, la alimentación y la sociedad, estos lugares contribuyen a la transición ecológica y alimentaria, al tiempo que refuerzan el arraigo local de las actividades.
Para la Región de Nueva Aquitania, el reto consiste ahora en acompañar estas dinámicas, preservando al mismo tiempo su capacidad de innovación y su arraigo en las iniciativas ciudadanas.
Y es que los terceros lugares encarnan la lógica de la descentralización: parten de las necesidades territoriales y de las competencias de los ciudadanos. Son laboratorios de transición que permiten plantear nuevos modelos socioeconómicos, nuevas relaciones sociales, formas de gobernanza más compartidas y una relación con el medio ambiente respetuosa con los equilibrios sociales y naturales.
Los terceros lugares permiten así reinventar la relación con el territorio, renovar la acción pública y experimentar nuevas formas de cooperación local.
¿Por qué se implica tanto la Región en los terceros lugares?
Por su naturaleza híbrida, los terceros lugares responden a necesidades insatisfechas: espacios de trabajo compartidos abiertos a todos (más necesarios que nunca con el desarrollo masivo del teletrabajo y el reto de la relocalización de la producción), pero también lugares de inclusión digital, de programación cultural, de formación, de acompañamiento de proyectos, de cafés asociativos, de huertos compartidos… Impulsados por colectivos ciudadanos, son lugares donde nos reunimos, hablamos, intercambiamos ideas y nos formamos.
En los últimos años, estos nuevos espacios de trabajo han experimentado una transformación gradual. De hecho, aunque en un principio estaban destinados principalmente a ofrecer espacios de coworking para el sector terciario, con el tiempo se han convertido en mucho más que simples oficinas compartidas. La relación con el trabajo ha evolucionado, en particular con el creciente deseo de una mayor autonomía, sin estar aislado, sino conectado a una red profesional para compartir recursos y competencias. Este cambio se ha extendido progresivamente al sector secundario (producción, artesanía, artesanía artística), pero también al sector primario (agricultura).
¿Qué son los «terceros lugares alimentarios» y a qué retos dan respuesta?
En una región fuertemente marcada por su identidad agrícola y gastronómica como Nueva Aquitania, los terceros lugares alimentarios tienen una gran repercusión. Contribuyen a dar respuesta a varios retos importantes: el relevo generacional en el sector agrícola, la relocalización de las cadenas alimentarias, el desarrollo de los circuitos cortos o el acceso de toda la población a una alimentación de calidad.
Los terceros lugares alimentarios constituyen también espacios de experimentación colectiva. Permiten reunir a agricultores, artesanos, habitantes, asociaciones y colectividades en torno a proyectos comunes relacionados con la alimentación y la agricultura. Al articular producción, transformación, distribución y sensibilización, estos lugares participan en la construcción de sistemas alimentarios territorializados más sostenibles.
En particular, pueden desempeñar un papel en:
el acompañamiento de nuevos agricultores mediante dispositivos de prueba o de instalación progresiva;
la puesta en común de tierras agrícolas y de equipos de transformación (laboratorios, fábricas de conservas, cocinas profesionales);
el desarrollo de proyectos colectivos que favorezcan los circuitos cortos;
la educación en alimentación sostenible y la sensibilización de los habitantes.
Desde hace algunos años, estos espacios se han consolidado como infraestructuras de cooperación territorial. Su capacidad para combinar actividades económicas, sociales, culturales y medioambientales los convierte en herramientas especialmente adecuadas para responder a los retos actuales de los territorios. En Nueva Aquitania, el auge de los terceros lugares alimentarios ilustra esta evolución. Al reinventar los vínculos entre la agricultura, la alimentación y la sociedad, estos lugares contribuyen a la transición ecológica y alimentaria, al tiempo que refuerzan el arraigo local de las actividades.
Para la Región de Nueva Aquitania, el reto consiste ahora en acompañar estas dinámicas, preservando al mismo tiempo su capacidad de innovación y su arraigo en las iniciativas ciudadanas.
Y es que los terceros lugares encarnan la lógica de la descentralización: parten de las necesidades territoriales y de las competencias de los ciudadanos. Son laboratorios de transición que permiten plantear nuevos modelos socioeconómicos, nuevas relaciones sociales, formas de gobernanza más compartidas y una relación con el medio ambiente respetuosa con los equilibrios sociales y naturales.
Los terceros lugares permiten así reinventar la relación con el territorio, renovar la acción pública y experimentar nuevas formas de cooperación local.
Características / Caractéristiques / Características
Idioma - Langue - Lingua
- Español
Grupo de tarea a la que se refere el artículo / Groupe de tâche auquel se réfère l'article / Grupo de tarefas ao qual o artigo se refere
GT1 Estado del arte / Etat de l'art / Estado da arte
Temática / Thématique / Tema
Descripción de los dispositivos piloto y sus prioridades de implementación / Description des dispositifs pilotes et de leurs priorités de déploiement / Descrição dos dispositivos-piloto e das suas prioridades de implementação